Los primeros testimonios conocidos sobre la presencia humana en los valles
de L’Alcoià y El Comtat se puede remontar al Paleolítico Medio, hace 60.000
años aproximadamente.
Se trata de bandas de cazadores neandertales que instalan sus campamentos
tanto en el interior de cuevas y abrigos como al aire libre.
El Salt (Alcoi)
es uno de los campamentos mejor conocidos en nuestras comarcas gracias a de los trabajos arqueológicos desarrollados en las últimas décadas.
Los datos obtenidos a partir del estudio de los
instrumentos tallados de sílex,
de la fauna –cérvidos, bóvidos, cápridos y équidos– y del resto de
evidencias de la presencia humana, sugieren que fue un campamento temporal revisitado
por estos grupos durante miles de años.
El tránsito hacia el Paleolítico Superior y la expansión de la Humanidad actual
se documenta en la cova Beneito (Muro), donde se depositó un potente registro
material que permite seguir la evolución del periodo a través de la tecnología de
estos grupos,
útiles de sílex
y
hueso
y sus formas económicas.
El fin del glaciarismo cuaternario, que en las regiones mediterráneas no tuvo
el rigor de otras latitudes más septentrionales, coincide con el periodo
Epipaleolítico o lo que es lo mismo: los últimos estadios evolutivos de los
cazadores-recolectores previos a la introducción de la agricultura primitiva.
En el área mediterránea se reconocen dos grandes tecnocomplejos culturales, el
microlaminar,
atestiguado en el tossal de la Roca (Vall d’Alcalà) y la cova de
Santa Maira (Castell de Castells) el
complejo geométrico,
presente también en estos yacimientos y, ya en sus momentos finales,
en el abric de la Falaguera (Alcoi).
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