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La Cultura ibérica es el resultado del desarrollo social de las comunidades del
Bronce final sobre las que actúan las influencias culturales mediterráneas, fenicias
primero y griegas después, que alcanzan estas comarcas desde los enclaves comerciales
de la costa próxima.
Como resultado de estos avances se formaron los diferentes pueblos que constituyen la
Cultura ibérica, desarrollada entre los siglos VI y I a.C. En nuestro ámbito regional
los diferentes pueblos ibéricos constituyeron la antigua región de la Contestania, en
la que las comarcas de L'Alcoià y El Comtat fueron un área de gran importancia como
prueban los valiosos testimonios de la arqueología ibérica que alberga el Museu d'Alcoi.
Los iberos se establecerán principalmente en poblados fortificados de altura que dominan
el paisaje de sus entornos y principalmente las tierras de cultivo, donde se localizan
asentamientos menores de carácter
agrícola.
Entre estos poblados principales debemos mencionar
El Puig d'Alcoi y
La Serreta.
Entre la cultura material de los iberos destaca su producción cerámica con piezas
distinguidas como las vasijas decoradas con motivos figurativos, entre las que debemos resaltar el
Vaso de los Guerreros.
También la escultura, principalmente de carácter
funerario, será una de las representaciones primordiales de los iberos cuyo principal
exponente en el Museo es el monumento de
L'Horta Major.
Testimonio de las relaciones comerciales de los iberos con los pueblos mediterráneos
son las
cerámicas de importación
o el desarrollo de la escritura sobre
láminas de plomo.
Los iberos desarrollaron un complejo mundo religioso caracterizado por la veneración a
una divinidad femenina representada en algunas piezas como la
Diosa Madre
de La Serreta, a cuyo santuario –localizado en lo alto del monte junto a la ciudad
ibérica– acudían los oferentes a depositar pequeños
exvotos de terracota.
Conocemos las prácticas religiosas
relacionadas con la muerte a partir de las necrópolis de incineración, en las que se
enterraban los restos cremados del difunto junto con ajuares personales compuestos por
piezas de valor personal: cerámicas, adornos o armamento, en ocasiones de gran importancia como
arracadas de oro,
un umbo de escudo
de bronce o las
falcatas,
las características espadas ibéricas.
La Cultura ibérica tuvo su fin hacia los siglos II-I a.C. cuando en el contexto del
proceso de romanización las estructuras sociales indígenas fueron asimiladas a la nueva
potencia mediterránea: Roma.
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